diumenge, 23 d’octubre del 2011

El coraje de una mujer







Año 1961 , entre la pobreza se encontraba una familia muy humilde, constaba de un matrimonio y sus dos hijas: Adelina y Maruja .





Maruja era una mujer de 27 años , admirada por todas ya que su belleza era indiscutible. Era una mujer luchadora con los cambios , la violencia, y sobretodo ,luchaba por su familia tanto que tuvo que marcharse a Francia para poder trabajar ya que en España , su país natal , no encontraba ningún trabajo y necesitaba el dinero para poder comprar una casa a sus padres y a su hermana pequeña ya que tuvieron que irse a vivir con sus abuelos .





Estuvo semanas intentando hacerle ver a su padre que era su deber irse ya que ella era la hermana mayor y Adelina no tenía edad suficiente para marcharse. Después de convencer a su padre, marchó hacia Francia para desempeñar la función de sirvienta en una casa de grandes prados y colinas , era una casa de incontables metros y habitaciones , parecía la casa de unos reyes .





Cuando Maruja llegó no le atendieron los amos como ella esperaba sino otra sirviente de gran edad . Ella le explicó cuales iban a ser sus funciones en el tiempo que iba a estar trabajando , le enseñó su habitación y Maruja colocó su pequeño equipaje . La sirvienta le dio un uniforme como los que Maruja había visto en las películas que ella miraba cada tarde en España .





Estuvo trabajando durante 5 años y cada mes le enviaba el dinero a su padre dentro de las cartas que escribía para contar cómo iba su experiencia . Estaba muy a gusto y sus compañeros la trataban como si todos fueran una familia allí dentro. Nunca tuvo una relación directa con los amos de la casa hasta que un día la citaron en el despacho del amo y cuando fue este le explicó que se marchaban de viaje a Alemania y que le pagaría en su regreso .

Maruja no podía aceptar esa condición y rechazó seguir trabajando ahí porque necesitaba urgente mandarles el dinero a su familia .





En una de las cartas que le llegaron le informaron que su hermana Adelina había conocido a un piloto y se iba a casar con él .

Maruja asombrada decidió volver a España para estar en el casamiento de su hermana pequeña y conocer a su futuro cuñado llamado José .





Cuando llegó todos la recibieron con besos y abrazos y en uno de los instantes que estaba sola su padre ,que de muy buen corazón era , le llamó para hablar con ella .Él le dijo que no aceptó el dinero que le mandaba cada mes y que lo ingresaba todo en el banco peseta por peseta .Ella muy asombrada le preguntó que entonces cómo habían podido alimentarse y estar en esas condiciones, mínimas pero aceptables ,en las que vivían . Él le explicó que le pedía dinero a su prima y que se lo devolvía en cuanto lo tenía .





Maruja no volvió a Francia pero sí que seguía comunicada con sus compañeros de la casa . Encontró un trabajo como auxiliar de enfermería en Valencia y en pocos meses pudo comprar una casa a sus padres . Su hermana Adelina se fue a vivir con José y Maruja encontró a un hombre que le hizo feliz llamado Juan.





Nunca tuvo hijos pero eso no la hacía infeliz porque ella sabía que su familia eran sus padres , su hermana y sus sobrinos que eran cinco; Joserricardo, Mari, Mercedes, Inma y Ana la que ahora es mi madre.







divendres, 21 d’octubre del 2011

Recuerdos












Un sábado ,a las cinco de la tarde ,cuando Laura ,una mujer de 75 años ,empieza a gritar de alegría.

Entra en casa y su nieta Mónica de 16 años ,que la ha escuchado le pregunta:


-Abuela , ¿Porqué estás tan contenta? ¿qué sucede?

-Cariño! Cariño! Hay qué alegría !

-¿Pero que pasa abuela ?


Mónica observa que su abuela lleva un papel en la mano , y no deja de observarlo y llorar de alegría.


-Abuela,¿que pasa? ¿que es ese papel?

-Mónica ,este papel es una foto,una foto mía de hace 55 años.


Mónica ve la foto y se queda con la boca abierta.


-Abuela! Qué guapa y que joven estabas ahí!

-Losé,losé... y estoy muy emocionada , porque detrás de esta foto hay una larga historia.

Venga vistete! Que vamos a ver a ver a un viejo amigo mío.


En la foto había una dirección escrita (C/La Florida Nº 11) , y Laura y su nieta Mónica se visten y cogen el autobús para llegar a esta dirección .Llegan al cabo de dos horas , y se encuentran una urbanización de casas ,todas iguales y tienen que ir una por una hasta encontrar la número 11. Llegan y Laura llama al timbre y le abre un señor mayor. Laura y este señor se abrazaron efusivamente y muy emocionados.El señor también saluda a Mónica ,dándole dos besos. Les invita a pasar a su casa y una vez allí dentro , les invita a una taza de café con galletas.

El hombre se presenta a Mónica ,diciendole que se llama Juan. Laura y Juan estan muy emocionados y no paran de abrazarse.


-Hacía 55 años que no nos veíamos Juan!

-Sí Laura sí...y porfín ,despues de tantos años ,nos hemos podido ver. Me ha costado mucho encontrarte ,pero lo he logrado.


Mónica no entendia nada ,pero Laura le dice que ahora cuando empieze a contarle una historia de hace muchos años ,lo entenderá todo.



Todo empezó un sábado noche ,cuando yo trabajaba en un bar ,bailando. Era una noche en la que había mucha gente y entre esa gente ,se encontraba Juan. Yo salí a bailar y ví a Juan ,un xico guapísimo en aquellos tiempos. Él me observaba cuando yo bailaba y yo no podia resistirme a esa mirada .Terminé mis bailes ,fuí al camerino ,me cambié y me disponia a irme a casa ,cuando salí por la puerta trasera y me lo encontré en la acera de enfrente ,fumándosen un cigarrillo y mirandome a los ojos.

Vino hacia mí y me preguntó dónde me dirigia a esas horas. Yo me hiba a casa y se ofreció a llevarme a la suya para tomar algo. Empezé negandome ,pero me convenció.

Fuimos a su casa y empezamos tomando un ron con cola ,pasaron dos horas y ya nos habíamos tomado más de cinco copas. Esa noche la pasé con él, en su casa y fué una noche de mucha pasión.

A la mañana siguiente hablamos seriamente ,ya que nos gustabamos mucho y decidimos empezar una relación. Yo tenia 20 años y al cabo de un año y medio , cuando tenía ya casi los 22 , mis padres tenian que marcharse a otra ciudad y yo tenia que marcharme con ellos para ayudarles en su negocio. Eso suponia que me tenia que separar de Juan . Ize lo posible para que pudiera venirse con nosotros ,pero no fué posible.

Desde que me dijeron que me tenia que ir hasta que me fuí ,pasó una semana que no olvidaré nunca.

Lo pasé fatal ,lloré muchísimo ,ya que me hiba a separar de la pensona que queria.

El día que me tenia que ir ,cuando me despedí de Juan ,le dí esta foto ,dónde salgo yo en mi camerino. Me la hice el día que conocimos ,que fué muy especial.

Durante unos cuantos meses nos mandábamos cartas ,pero dejamos de enviarnoslas.

Perdimos el contacto totalmente hasta hoy ,55 años sin vernos.


-Me alegro muchísimo de haverte vuelto a ver Juan.

dimecres, 19 d’octubre del 2011

El soldado y la clase



Todo comienza un día normal en un pueblo de Helmand, una provincia de Afganistán. Una mañana como otra los niños asisten a clase, si a esto se le puede llamar clase, porque es un pequeño espacio sin techo ni paredes en el cual descansa una pizarra en un muro hecho de arcilla.
Ante ella numerosos niños sin el material indispensable, solo con unos lápices cortos y sin afilar y unos folios viejos y sucios.
A unos metros un soldado norte-americano toma posición apuntando con su metralleta a un posible lugar donde podría aparecer un terrorista. Cuando la maestra se dispone a empezar la clase se oyen unos estruendos en la lejanía. El soldado en un acto reflejo llama con el walkie-talkie a los refuerzos que se encuentran a medio kilómetro vigilando otros lugares con radares antiminas.
Los niños aterrorizados guiados por la maestra corren hasta la casa más cercana para refugiarse de un posible tiroteo. El soldado observa acercarse por el norte un furgón a una gran velocidad en el cual están sentados dos soldados del partido extremista popular de Afganistán.
De repente él ve acercarse a sus compañeros con otro furgón por el Este y se da cuenta de que algo va mal y de que si siguen así sus compañeros colisionaran con la otra furgoneta. Él sin poder hacer nada y sus compañeros sin darse cuenta hasta el último segundo de que tienen al lado al enemigo y sin poder evitarlo las dos furgonetas colisionan explotando y quedando todo completamente destrozado por una bomba que contenía el furgón afgano.
El soldado queda anonadado y sufriendo por la muerte de sus amigos, pero aún no acabado, presta atención a un grupo de soldados del mismo bando que los de la furgoneta y él piensa que es el fin para él. Pero de repente se acercan por otro lado soldados fundamentalistas islámicos insurrectos, aliados de este.
Él ve un rayo de esperanza para salvarse y así poder combatirlos y salvar a los niños. De repente comienza un tiroteo entre los dos bandos: por uno el soldado americano y los insurrectos y por otro los extremistas.
Las balas llegan alcanzando a los soldados de ambos bandos y norte-americano en un acto de valentía coge una granada y la lanza con todas sus fuerzas al lado donde se encontraban los enemigos estallando y matándolos a todos. El soldado cansado se acerca donde se encontraban los niños para ver si se encontraban bien y observa que están perfectamente pero en sus caras se observa sus rostros asustados por la situación desastrosa que acaban de vivir y que vivieron y vivirán sin tener ellos la culpa.
Ellos solo intentan aprender con los pocos recursos que tienen. Para tener una mejor vida en su futuro.




Joan Juanes Palazón

dimarts, 18 d’octubre del 2011

Entrenamiento militar



Todo comenzó un domingo del mes de Octubre. Mientras la familia estaba cenando sonó el teléfono de una casa humilde en la que vivían cuatro personas de muy pocos recursos. En la casa vivía un matrimonio con una hija de quince años y un hijo de veinte. La llamada era para el hombre de la casa al cual advirtieron que preparara a su hijo, porque a la mañana siguiente se lo llevarían a un campamento militar para entrenarse, ya que los generales habían acordado que todos los niños mayores de veinte años se los llevarían para participar en unas maniobras que se realizarían en Afganistán.Al día siguiente como lo dicho, se presentaron a las seis de la mañana dando golpes en la puerta. El chico salió asustado pero no tuvo más remedio que irse con ellos. Ese mismo día, después del largo camino que habían recorrido él y otros muchos chicos en una camioneta, acomodaron sus cosas en las habitaciones que les habían asignado a cada tres chicos y seguidamente empezaron a entrenar. Ellos no estaban acostumbrados a ese tipo de trabajo y esfuerzo y más de uno se desmayaba por la mala alimentación y debido al cansancio. Después de unos meses llegó el día de irse a Afganistán para aplicar todo lo que habían aprendido en los meses que habían estado aislados. En un principio iban para realizar unas maniobras y para apoyar a los soldados de Afganistán. En los primeros días una las maniobras salió mal, en ella iban bastantes soldados y uno de ellos era el hijo de ese señor al que habían llamado. Cuando avisaron a los familiares de lo sucedido no sabían con certeza de quienes eran los cadáveres que habían encontrado y si había algunos que todavía estaban perdidos. Pero sí, no hubo suerte, el pobre chico era uno de los que habían muerto aquel día.Finalmente tuvieron que suspender durante un tiempo las maniobras, por la queja y el desespero de las familias, hasta que las cosas se tranquilizaran pero una vez pasados los días volvieron a lo mismo y no por culpa de los superiores, que son a los que nosotros siempre echamos la culpa, sino porque todo esto, es ley de vida.

dissabte, 15 d’octubre del 2011

Afrontar el Deber


... pasaban tres días, tres días de miedo y sufrimiento. Yo estaba situado a trescientos metros, escondido entre el bosque de brillantes luces amarillentas, desde donde vigilaba la entrada al agujero. Hacía tres días que no comía nada ni bebía tampoco, tenía la lengua seca y mi cuerpo se encontraba flojo, tan flojo que una mosca me podía tumbar. El pueblo me esperaría siempre, pues sabe lo valiente que soy, siempre me estaría esperando. Recordando las frases que mi viejo abuelo me dio cuando se fue de mi lado hacia otro mundo, el sol iba desapareciendo, y en mi tierra cuando el sol desaparecía, signo de algo malo era. Ahora sí, dije, este es el momento, me repetía a mí mismo para aumentar el valor que por dentro de mi cuerpo corría y notaba los temblores del suelo, los cuales hacían que mis tobillos llorasen y flojearan, pero yo era valiente, el que más, y debía hacer frente a mi deber. Con un escudo y la gran espada de acompañante, forjada en el Monte del Tempo, me levanté y me acerqué al gran agujero. Olía que apestaba y muy oscuro era. Lo vi, le vi sus tres cuellos con los dos ojos que cada cuello coronaban, se acercaba a mí, no me podía mover, mi cuerpo se encontraba inmóvil. Recordé las frases de mi abuelo y también la forma en que aterrorizaba mi gente, rompí las cuerdas que me impedían lanzarme a disputar nuestra muerte. Armé de fuerza mi brazo derecho y emprendí el camino hacia al monstruo. La lucha iba a empezar, mi destino estaba en juego, el de mi pueblo, mi vida. Yo con la mejor espada de todas, la mejor. Delante del monstruo salté para llegar a sus cabezas y poder cortárselas, esas tres cabezas, se me acercában y intentában morderme como si yo fuera su alimento. Me defendía con el escudo, con la espada contraatacaba. Contra la pared me tenía el gran bicho, pero la espada me empezó a brillar, me brilló de tal forma que cambió mi carácter, mi cabeza pensaba en matar, solo en matar y por momentos pensé que no era yo, que me ocurría algo. Puestos ya, me lancé sobre el monstruo, le asalté con la espada y su coraza perforé en siete veces, pues notaba que el monstruo sufría y eso me daba más valor. No iba a parar de luchar y tanto valor me llevó a un error, el monstruo me zancadilleó, me zancadilleó con su cola y en el momento de caer al suelo, me mordió el antebrazo, me miré y el antebrazo no estaba, me salieron dos lágrima, una por el dolor y la otra por el miedo. Recordé a mi abuelo y es que el último sitio en donde mi abuelo vivió, fue en este agujero. Se acabó, pensé, voy a matarlo, grité. Me incorporé cogiendo la espada, corrí hacia el monstruo y me lanzó sus tres cabezas. Corte la primera, manchándome de su sangre el rostro, esquivé la segunda por a ras del suelo y me quedaba la tercera, apunté a su cuello con mi único brazo y fue cuando engañé a aquel monstruo y le derroté. El monstruo pensaba que intentaría cortar su tercera cabeza, pero no, como mi abuelo decía, "al centro y a dentro", y a dentro de su torso fue mi espada, sin sacarla corrí a su alrededor cortando en dos mitades perfectas al monstruo. Lo vencí, lo sabía y también sabía que perdí demasiada sangre para intentar volver a mi pueblo y morir por el camino. Así que decidí forjar allí mi propia tumba al lado del monstruo que yo logré vencer.

-Francisco Medina Pascual. [Corregido]

dijous, 13 d’octubre del 2011

Y es cuando te das cuenta de que las pequeñas cosas pueden ser maravillosas.



''...46 años después, 12 horas diarias encerrada en Pérgamo, Berlín me ataca, y eso que nunca he vivido aquí. Con unas esposas colgadas del bolsillo, que hasta ahora nunca he llegado a utilizar. Estaba acostumbrada a ver todo tipo de muchedumbre rondando por aquí, a todas horas, todos los días del año: niños ingleses en sus carritos, con calcetines y sandalias; adolescentes que se maquillaban en el reflejo de una columna de la fachada de Mushatta, ancianos que no saben ni dónde han entrado, el niño insoportable de diez años, comúnmente español, que vive en una película americana, y que ahí es donde se concentran años y años de formación, (sí, en perseguir a un energúmeno con gorra y deportivas); madres que se hacen las interesantes con los traductores, padres que presumen de Iphone porque tienen los más de 5.000 m² del museo en esos cacharritos. Pero cuando crees que lo has visto todo, un día te topas con una muchacha simple, simplísima, con una cámara Sony colgada al cuello, que te da un par de golpes en el brazo y te suelta: ''perdona, pero es que me enamorado de este sitio''. Entonces, es cuando piensas que tantos años aquí metida de guardia de seguridad no han servido de nada, y que únicamente una niña de 16 años se te ha acercado en 46 años, para decirte que el museo es precioso. ¡El museo es precioso! y en ese momento me dirigí a cada una de las cientos de salas, parando hasta 30 minutos en cada figura romana, griega, cada columna gigantesca, cada arco, cada movimiento histórico que durante más de cincuenta años había sido incapaz de fijarme.
Un día después, dejé el trabajo.Desde entonces pienso, imagino a cuanta gente habrá conmovido aquella niña, aquellos ojos gigantes, a cuantas personas les habrá cambiado la vida sin conocerle absolutamente de nada, como a mí, una vieja malhumorada, que estaba aburrida de su vida y pendiente siempre de un televisor. Nunca lo sabré, pero he de decir que este café sueco está buenísimo.
[Ainhoa Pla Solves 1 Bat B]