dimecres, 19 d’octubre del 2011

El soldado y la clase



Todo comienza un día normal en un pueblo de Helmand, una provincia de Afganistán. Una mañana como otra los niños asisten a clase, si a esto se le puede llamar clase, porque es un pequeño espacio sin techo ni paredes en el cual descansa una pizarra en un muro hecho de arcilla.
Ante ella numerosos niños sin el material indispensable, solo con unos lápices cortos y sin afilar y unos folios viejos y sucios.
A unos metros un soldado norte-americano toma posición apuntando con su metralleta a un posible lugar donde podría aparecer un terrorista. Cuando la maestra se dispone a empezar la clase se oyen unos estruendos en la lejanía. El soldado en un acto reflejo llama con el walkie-talkie a los refuerzos que se encuentran a medio kilómetro vigilando otros lugares con radares antiminas.
Los niños aterrorizados guiados por la maestra corren hasta la casa más cercana para refugiarse de un posible tiroteo. El soldado observa acercarse por el norte un furgón a una gran velocidad en el cual están sentados dos soldados del partido extremista popular de Afganistán.
De repente él ve acercarse a sus compañeros con otro furgón por el Este y se da cuenta de que algo va mal y de que si siguen así sus compañeros colisionaran con la otra furgoneta. Él sin poder hacer nada y sus compañeros sin darse cuenta hasta el último segundo de que tienen al lado al enemigo y sin poder evitarlo las dos furgonetas colisionan explotando y quedando todo completamente destrozado por una bomba que contenía el furgón afgano.
El soldado queda anonadado y sufriendo por la muerte de sus amigos, pero aún no acabado, presta atención a un grupo de soldados del mismo bando que los de la furgoneta y él piensa que es el fin para él. Pero de repente se acercan por otro lado soldados fundamentalistas islámicos insurrectos, aliados de este.
Él ve un rayo de esperanza para salvarse y así poder combatirlos y salvar a los niños. De repente comienza un tiroteo entre los dos bandos: por uno el soldado americano y los insurrectos y por otro los extremistas.
Las balas llegan alcanzando a los soldados de ambos bandos y norte-americano en un acto de valentía coge una granada y la lanza con todas sus fuerzas al lado donde se encontraban los enemigos estallando y matándolos a todos. El soldado cansado se acerca donde se encontraban los niños para ver si se encontraban bien y observa que están perfectamente pero en sus caras se observa sus rostros asustados por la situación desastrosa que acaban de vivir y que vivieron y vivirán sin tener ellos la culpa.
Ellos solo intentan aprender con los pocos recursos que tienen. Para tener una mejor vida en su futuro.




Joan Juanes Palazón

5 comentaris:

  1. Uf, por aquí huele a pólvora. ¿Te imaginas un instituto así? ¿Somos privilegiados al tener lo que tenemos?

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  2. Ya, somos privilegiados pero hay gente que no se da cuenta y no lo valora.

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  3. Moisès ya lo he corregido.
    Y me he dado cuenta de las faltas a la proxima lo hare mejor.

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  4. Me ha gustado la historía. El soldado americano es el mas inteligente ja que espera a que los afganos esten distraidos y entonces ataca, aunque me sabe mal por los pobres niños que tienen que vivir asi.

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  5. Moises soy Christian que se me ha olvidado el usuario.
    La historia esta muy bien planteada.Tanto que parece que el relato no lo haya escrito Joan.
    Los niños tienen que ser muy valientes para estar en un país en el que están en guerra.Tanto que aprenden a convivir con ello.
    Me ha gustado mucho pero le pongo un 8.5 porque en el texto hacen falta chicas.Un buen critico siempre tiene un puntito de humor.

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