
Estará mirando por la ventana, esperando que algo le sorprenda, así, por arte de magia, como si la vida estuviera llena de sorpresas que no llegan, y cuando más las esperas, menos posibilidades hay de que lo hagan.
Todavía me quedan tres horas de viaje, y no hay nada que me impida recordar aquellos días en los que ya se había hartado de mi comportamiento y después de haber intentado comprenderme y no conseguir ni tan siquiera que yo respondiese, había optado por ignorarme y esperar a que se me pasara. Pero no pude soportar ni un día mas aquella situación y me largué de allí, si, huí como liebre del zorro, como gacela del león, como una auténtica cobarde que prefiere marcharse antes que hacer frente a la realidad, a aquella realidad que sigue siéndolo después de seis meses.
Tengo miedo, miedo de su reacción cuando me vea, y no se que es lo que me voy a encontrar, ¿habrá cambiado la decoración?, ¿la llave?, ¿habrá otra chica?, ¿seguirán todas las decisiones que tomamos juntos colgadas de las paredes de aquella casa?, ¿nuestro hogar?.
Estoy llegando, segunda avenida, calle 24, número 13, puerta 6. Llamo a la puerta y nada, no contesta, y no voy a intentar abrir con mis llaves, así que me marcho ya que sin saber porqué, me siento aliviada. Pero entonces...
-¿Natalia?
Me giro y le veo ahí, sorprendido, sin saber si creer lo que esta viendo.
-Hector, yo, yo...
-Pasa... no me esperaba tu visita, creo que no me esperaba que volvieses ya nunca...
Todo esta igual, nuestra foto paseando por la playa, esta ahí, la echaba de menos, que bonita.
-¿Y que?, ¿no vas a decir nada?, ¿no me debes ninguna explicación verdad?, Típico de ti.
-Hector lo siento, se que hice mal, pero tu no lo comprendes, tu no sabes nada, no tienes ni idea de lo que me pasaba, de lo que me pasa, de que me fui por ti, porque te quiero, y no iba a poder soportar verte sufrir, por mi culpa, porque desde que volví del médico mi vida cambió, y eso iba ha provocar que la tuya también, y yo solo quise evitarlo, y ahora, ahora me arrepiento.
-¿Que estas diciendo Natalia?, ¿porque tu vida cambio?, ¿porque tu madre me mintió acerca de donde estabas cuando fui a buscarte?, y es que no podía mas, te habías ido, sin mas, fuese lo que fuese, creo que no me lo merecía, Natalia... ¿que paso en tu vida que provocase esa reacción en ti?
-Se que no te lo merecías, pero no sabia como decirte que todo se había roto, que nuestros planes de futuro quedaban anulados totalmente, y que la persona con la que querías vivir el resto de tu vida se iba.
-Estas enferma...
Ya esta, me ha abrazado con todas sus fuerzas, me tiene entre sus brazos, y llora como nunca.
A empezado a llover, ha llover muchísimo, y me gusta, porque después saldremos a pasear, como de costumbre, porque nos gustan las calles mojadas, los colores grisáceos, y la luz del sol que se cuela entre las nubes.
-Natalia, me lo tendrías que haber dicho, pero ahora solo se, que quiero estar junto a ti, y mira... ha parado de llover, ¿vamos a pasear?.
Como echaba de menos que me cogiese de la mano, si saber muy bien hacia donde nos dirigimos, y con esa sensación de que cuando estamos juntos ya nada mas importa. Y durante el paseo intento que no llegue el momento en el que quiera saber mas, y le pregunto sobre que ha hecho estos seis meses, quiero que me cuente todo, y saber de nuestros amigos, además también le explico que yo he estado con mi padre, que está destrozado, pero que yo ya me hundí, y ahora estoy flotando. Llegamos al mar, y nos quedamos contemplando el atardecer tan bonito que ha dejado la tormenta que hemos pasado juntos, pero el silencio ha llegado y con el, las preguntas que me temía.
-Es cáncer, ¿verdad?, Natalia, ¿cuanto te queda? …
-Cariño, lo importante es que e vuelto para quedarme, y estoy aquí, a tu lado, que lo que tenia que hacer ya lo he hecho, y ahora solo quiero despertarme contigo cada día.
-Aunque te marches, nunca te olvidaré.
Me encanta el título y esa manera de comenzar, ese misterio que poco a poco empieza a desvelarse, ese narrador protagonista que se siente culpable y víctima.
ResponElimina