dimecres, 18 de gener del 2012

Unos días en la vida de... Petrarca.

Hoy es un día muy trágico para mí, el cielo está nublado, no ha salido el sol en toda la mañana, mi padre ha fallecido. Tengo un sentimiento muy extraño, mi padre significaba mucho para mí. Regrese a Aviñón, mi ciudad preferida, donde viví desde los ocho años, donde pasé toda mi adolescencia. Al volver todo era igual, el paisaje era tal y como lo recordaba. Una vez allí, un viejo amigo de mi abuelo me informó de una batalla, la “Batalla de las Navas de Tolosa” que ganaron los cristianos ante los musulmanes en territorio Español, esa historia me fascinó.

Salí a por algo de comer, en el mercadillo, ví a una joven doncella muy hermosa, la muchacha tenía unos labios muy carnosos y el pelo ondulado, intenté hablar con ella pero cuando me di cuenta había desaparecido como por arte de magia. Como todos los días, iba a casa de mi amigo Simone Martini, a él le gustaba mucho pintar y un día de verano conocí a Laura, era la muchacha que vi en el mercadillo. Era de un pueblo cercano, no la recordaba tan hermosa, parecía un ángel caído del cielo. Cada día que pasaba me enamoraba más y más. Empecé a escribirle poemas para demostrarle mi amor. Una tarde estábamos paseando por el bosque y encontramos a mi amigo Simone pintando un paisaje otoñal, fuimos a saludarle y le presenté a Laura, quedó maravillado de su belleza. Simone le propuso hacerle un retrato, a lo que Laura aceptó. Fueron muchas tardes de trabajo en el estudio, mientras yo le escribía los poemas de amor.

Al poco tiempo me convencí a mi mismo de hacer la carrera eclesiástica. Viajé por media Europa, como Italia, Francia, Alemania y los Países Bajos. En Florencia, conocí a Giovanni Boccacio, ya había mantenido alguna correspondencia con él desde algún tiempo antes. Decidí hacer el último poema dedicado a Laura, y esto es lo que surgió.





Si no es amor, ¿qué es esto que yo siento? 
Lo reconozco en todo mi corazón, ¿qué es? 
No sé lo que es, ¿pero son reales? 
Tampoco lo sé, solo digo que lo presiento. 


Si ardo por gusto, ¿Por qué me lamento?
Amor de mis amores, piérdete en mis mares,
no te escondas, estas en todos los rincones,
déjame solo con este cruel sufrimiento.


Y si consiento, error grave es quejarme.
¿Por qué tu fiel amor me está matando?
-Cuando intento lo mejor para los dos-


Días, horas, minutos y segundos llorando,
no lo dudes, lo primero será embarcarme,
sin rumbo al fin de los mundos.



3 comentaris:

  1. Me pregunto que ocurría con su relación con la amada, después de su ida. Me ha gustado mucho el poema.

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  2. Un soneto, ¡qué atrevimiento! Es una de las formas poéticas más difíciles de componer. Además, lo escribe Petrarca, uno de los grandes.

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    1. No están difícil, cuando uno le pone empeño todo se puede conseguir. Es verdad, Petrarca es muy grande.

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