
Cuando me he levantado, parecía que iba a ser uno de esos típicos días llenos de buenas ideas, que al fin y al cabo, siempre acababan pasando desapercibidas o rechazadas entre los grandes de mi gremio...
Mi vida era un sin sentido: fracasé en la pintura, y que decir de aquel fatídico día de 1401... Vaya por Dios, ¡mi escultura era la mejor! Mis bajorrelieves de bronce para las puertas del baptisterio eran perfectos, sublimes, impresionantes, pero no, aquel bastardo fue premiado por una inverosímil obra que atendía fielmente a los requisitos del concurso, y que lamentablemente hoy, en 1418, está ahí, presidiendo el baptisterio de la ciudad. Maldita agonía siento al pasar por allí, durante 17 largos años, viendo como mi obra hubiera lucido muchísimo mejor. ¡Cazzo bastardo figlio di puttana! Mi escultura fue rechazada, nadie quiere oír hablar de innovaciones, todos se empeñan en lo gótico. Dejé también de lado la escultura como hice con la pintura después de mis tropiezos en ambas artes, para centrarme en mis amadas matemáticas, donde muchos decían que se encontraba mi futuro; lamentablemente, ya no dicen lo mismo. Decidí aplicar esas fabulosas matemáticas a algo que me atraía desde pequeño: la arquitectura. Mis ideas, con el soporte de las matemáticas, fueron fuertemente catapultadas hacia un estilo, en mi opinión, fascinante: el retorno al arte de los clásicos. Mis ideas se centraban en la proporción y la perspectiva, de las que fui dotado gracias a las matemáticas, creando algo nuevo, algo mucho mejor, algo, como no, rechazado... ¡Todo debía ser gótico, gótico y mas gótico! Mis andaduras como arquitecto iban a peor, nadie me apoyaba en mis innovaciones sobre lo ya establecido, ¡maldita gente conservadora!
Después de todos estos fiascos, hacía ya días que pensaba en dejarme también la arquitectura y dedicarme exclusivamente a las matemáticas, cuando hoy, al fín, ha llegado mi oportunidad: me llegó una carta a modo de invitación de los altos consejos de Florencia. La construcción de la catedral de mi ciudad, la Santa María de las Flores, estaba parada porque, según explicaba la carta, su arquitecto, Arnolfo di Cambio, no sabía que hacer con la cúpula de la catedral: por la altura del edificio, la cúpula que debía cubrir dicho crucero no podía ser totalmente semiesférica por posibles problemas en el sistema de empujes y contrarrestos de fuerzas, y acudieron para solucionar este problema a un matemático experto a sus 41 años, a quien 17 años antes habían despreciado, a Filippo di Ser Brunellesco Lapi. Mi sentimiento de rencor me hizo pensarme la oferta varias veces, pero vi en esta una oportunidad de que Florencia entera pudiera ver todos los días cuando se levantase, en lo más alto, el estilo del futuro, el clásico dominando el cielo de la ciudad, y acepté porque sabía que no rechazarían mi idea, ya que era la única capaz de proporcionar una cúpula estable y poderosa al edificio que por lo que llegaba a mis oídos, iba a ser el mas emblemático de la ciudad, símbolo internacional de mi amada Florencia.
Debo admitir que esta mañana me puse un poco nervioso a la llegada de la carta, pero para apaciguar ese nerviosismo antes de cenar, he decidido ponerme a componer algunos versos, que debo admitir, me han salido bastante bien:
Rechazos y desprecios
dan suceso en mi alma,
a que no descanse esta en pura calma
por ausencia de aprecios,
mas no hay que desesperar en vida,
porque la suerte finalmente llega,
y viene y te lega
la satisfacción que tanto en tu vida,
ha carecido de ella tu gran alma.
Después de releerlos, he comprobado que podrían haberme salido mejor, pero pasado el nerviosismo, en cuanto he terminado de cenar, he contestado la carta con un si rotundo y me he puesto a pensar en nombres para esa futura cúpula... Tal vez "El Duomo", pero es solo una idea.
He añadido una imagen de la cúpula de la catedral, para que la gente que se interese por leer mi trabajo pueda observar la grandiosidad de esta.
ResponEliminaOs interesa saber que Brunelleschi es considerado el pionero del renacimiento, con obras maestras como esta impresionante cúpula (que toma el nombre de la catedral, aunque gótica, de Milán) y otras construcciones como la Basílica de San Lorenzo de Florencia. La dificultad de ser el pionero en lo que sea demuestra el gran valor y atrevimiento que tubo Brunelleschi en su época, las grandes dificultades y como no, sus grandes dotes en todos los campos, ya que tanto la escultura como la pintura de el renacimiento también se basan en mayor o menor medida en su obra (quien se haya leído el texto decubrirá la controversia que genera este dato con mi trabajo).
Un gran aplauso para este hombre, considerado el primer arquitecto moderno y, en mi opinión, un gran hombre.
He leído el cuento y, de verdad, lo he disfrutado. El genio de algunos hombres es lo que ha hecho avanzar a la humanidad, incluso cuando este genio ha estado continuamente cuestionado, como ocurre con Brunelleschi.
ResponEliminaBrunelleschi en ese proyecto fracasó por culpa de las modas aunque su obra fuera mejor. Aunque fue un gran hombre demostrando saber en muchos temas. Al final apreciaron sus amplios conocimientos y lo contrataron.
ResponEliminaY al parecer por la foto la cupula le salio bien. Y el poema creo que reflejaba sus sentimientos en ese momento.
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